Dicen por ahí… Digo yo…

Dicen por ahí  que aceptes lo que tienes y luches para no perderlo pero no trates de cambiar nada a mejor ya que te arriesgas a perder lo que tienes.

Dicen por ahí que más vale pájaro en mano que ciento volando.

Dicen por ahí que contra lo que no puedes luchar lo que tienes que hacer es agachar la cabeza y seguir sin mirar hacia atrás, no vaya a ser que veas alternativas que podrías haber hecho y te arrepientas de algo.

Dicen por ahí que si esa voz estridente y torturadora que a veces escuchas dentro de tu cabeza te dice algo, algo habrás hecho tú para que te lo diga y que lo que te toca es aguantarte y hacerle caso.

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Dicen por ahí que esforzarse al máximo es muy importante siempre y cuando te esfuerces en lo que ellos te han dicho que tienes que lograr.

Dicen por ahí que el que no llora no mama.

Dicen por ahí que dónde fueras haz lo que vieras.

Dicen por ahí que si todos te dicen algo, por algo será.

Dicen por ahí que te dejes llevar por la corriente, si todos hacen lo mismo eso es lo bueno.

Dicen por ahí que los resultados son lo que hablan de tu trabajo, da igual las formas, los resultados son lo que la gente recuerda.

Dicen por ahí….

Dicen sin parar de decir y tú tienes que escuchar sin pararte a pensar,  ya que ya lo han hecho ellos por ti.

Y digo yo, ¿por qué no hablar uno mismo en lugar de escuchar lo que otros dicen por ti?

Digo yo que cada uno piensa y actúa en función del contexto de lo que vive y como lo percibe, así que no existe respuesta, acción, sentimiento o pensamiento perfecto para cada situación.

Digo yo que como todos somos diferentes, todos tenemos derecho a decidir en función de nuestros pensamientos, valores y sentimientos y que lo que tengo que hacer es ser congruente con ellos, con los míos, y si puede ser con lo del resto mejor ya que no dejo de ser un animal social.

Digo yo que si no me gusta lo que veo puedo mirar de cambiarlo y si para ello me equivoco, ¿dónde está el drama? Pruebo otra forma.

Y también puedo decir yo sin parar, pero lo que puede resumirlo todo es:

Digo yo que si cada uno se centra en su proceso de vivir y se dice a sí mismo lo que quiere escuchar, seguro que encontrará alternativas para crear sus propias estructuras acordes a los diferentes contextos y ser él mismo en todo lo que haga.

¡Digo yo que es así de fácil!

Massa coses. Massa ràpid

Diuen les llegendes urbanes que tornar  a la rutina mai és fàcil. Penso que no és més que un d’aquells pensaments tan extesos culturalment en aquest pensament victimista que tan profundament arrelat té la nostra societat. Un pensament que ja ens proporciona l’excusa perfecta per no exigir-nos des del principi i rendir per sota del nostra nivell.

Com tot, depèn de moltes variables. Està clar que si la teva feina no t’agrada, tornar a treballar després de les vacances pot ser molt dur. Segurament tornar el dilluns després del cap de setmana també ho és, però a més dies fora de la feina més dificultat per tornar. Cadascú que faci el que consideri ja que el que tothom té clar és que no deixa de ser una decisió personal.

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En el que si podem estar d’acord és en com tornar. Generalment tornar d’una manera progressiva a l’activitat més habitual durant la major part del nostre temps pot ser el més recomanable. El fet és que els canvis sobtats d’activitat, en tots dos sentits, fàcilment generen estats emocionals alterats que poden manifestar-se de diferents formes amb les conseqüents afectacions a la nostra habitual forma de pensar, sentir i actuar.

A la societat actual existeix una forma d’actuar molt generalitzada que afavoreix caure en l’excusa de “tornar a la rutina no és fàcil”. Aquesta no és altra que la gran varietat d’activitats diferents que moltes persones fan i tornar a incorporar-les totes elles de cop a les nostres vides. Si a més afegim com d’extesa està la multitasca a les nostres activitats, tenim molt fàcilment un quadre que pot portar a un estat d’estrès a la setmana de tornar.

No només parlo dels adults, molts nens passen d’estar de vacances amb una flexibilitat (o manca) d’horaris en pràcticament tot allò que fan sols o en família a una rigidesa horària descomunal en tot el que fan pràcticament d’un dia per l’altre. Si als adults els hi costa….

Tenim molta tendència a omplir-nos les hores del dia. Si ho fas perquè vols endavant. El problema és que moltes vegades aquestes activitats no estan en consonància amb el que nosaltres realment volem fer. I això, en determinats moments ens genera massa maldecaps de cop.

Prioritza i dóna’t temps. Per molt que ho pensis, no tot és important i no tot és urgent, no has de tornar a tot la primera setmana, potser ni la segona o ni tan sols el primer mes. No t’enganyis, ja ho saps però no actues tenint consciència d’això. Pren consciència, escull el que vols fer i en què vols invertir el teu temps i tot el depengui de tu, incorporar-ho de forma progressiva.

Deixa el victimisme de vacances. Cada cosa al seu moment i quan decideixis.

¿Y tú jugador qué objetivos tienes?

Empiezan las temporadas de los distintos deportes, principalmente de los deportes de equipo aunque muchos individuales también se reactivan tras el verano. Eso quiere decir volver a entrenar con compañeros y compañeras, incorporar a esos entrenamientos a las nuevas incorporaciones. Empiezas a escuchar a tus entrenadores hablar de objetivos de equipo y de comprometerse con ellos para lograr el éxito. Compromiso, una de esas bonitas palabras que pensamos que los otros entienden de la misma forma que nosotros. Incluso puedes tener entrenadores (pienso que cada vez más) que te preguntan por tus objetivos individuales. Incluso puede ser que por tus objetivos más allá del deporte como puede ser en la parte educativa.

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Todo esto está muy bien. Pero avanza la temporada y ves que nadie vuelve a preguntarte por tus objetivos personales. Bueno, siempre está la excepción cuando las cosas no van como se esperaban. En deportes de equipo tu aportación no es la esperada o los resultados del equipo tampoco son los que se querían, por lo general. En individuales puede variar algo más ya que suele existir un seguimiento más personalizado, pero si lo deportivo funciona se entiende que todo funciona. Error y grande por parte de los entrenadores. Error y enorme por parte del jugador.

Como jugador o jugadora, tú tienes tus objetivos ya que eres una persona por más que formes parte de un equipo o no. Incluso aunque compartas, y ayuda mucho, los objetivos del equipo, tienes los tuyos propios. Con ellos si debes estar comprometido al máximo, al margen de que tu entrenador se acuerde de ellos o no, y esto no te hace ser una persona egoísta ni mucho menos. Te hace ser una persona que busca sus propias metas y lucha por lograrlas.

Eso sí, hay una serie de cosas que tienes que tener en cuenta para que esto sea realmente bueno para ti. El cómo te dices a ti mismo esos objetivos seguramente es por donde empieza todo. No es tan fácil como parece y muchas veces escogemos palabras que ya directamente no nos ayudan a lograr ese objetivo. Decírtelo de la mejor forma posible y expresarlo de la misma forma es un paso básico para que el proceso necesario para lograr el objetivo, que es lo más importante, se pueda dar. No hay fórmulas mágicas, por más que te las vendan. Una palabra que a uno motiva a otro no le hace ni fu ni fa. Cada uno tiene su forma de hablarse y de hablar, se puede cambiar pero tienes que saber por qué y para qué y también tienen que ser congruente contigo mismo.

Ahora respóndete la pregunta que da título a este escrito. Una vez lo hagas, hazte esta otra: ¿es esta la mejor forma en que me lo puedo decir a mí mismo? Y plantéate diversas opciones si es que no lo has hecho antes. Estoy convencido en que cuando encuentres esa forma de formularte tus objetivos, notarás que tus opciones de lograrlos son más grandes.

¿A qué esperas? ¿Te atreves a descubrir cómo hablarte?

La nostalgia del entrenador

Se acaba el verano, las vacaciones llegan a su fin, la playa y los chiringuitos cada vez se ven más lejos. Algunos diréis que aún se pueden aprovechar los últimos días de agosto y los primeros de septiembre, pero para los que hemos sido entrenadores de baloncesto, empieza una nueva temporada. Concretamente la pretemporada. Esa parte de la temporada en la que acortamos nuestras vacaciones, en especial para todos aquellos que preparen fases de preferente de cadetes y/o junior. Esa parte en la que dejamos de quedar para ir a la playa porque debemos aprovechar las mañanas para hacer la preparación física fuera de pista, excepto para algunos privilegiados que pueden disponer de pistas en meses de agosto donde la mayoría de centros deportivos municipales permanecen cerrados por vacaciones. Además de realizar entrenos dobles por la mañana y por la tarde para llegar lo más en forma posible a disputar en 4 días entre 4 y 5 partidos y lograr la ansiada plaza de preferente.image001

Para los que no disputen fases igualmente es momento de inicios de entrenos, de preparación de la temporada, de buscar las mejores ejercicios para trabajar a la intensidad adecuada para poner a tono a nuestros jugadores y jugadoras y evitar lesiones.

Es tiempo en el que ya se conocen algunos calendarios, donde ya se preparan las jornadas más decisivas e importantes donde se decidirá el devenir del resto de la temporada. De realizar  partidos amistosos, torneos de inicio de temporada, etc.

Además se acerca el inicio de la Eurocopa 2015 de Baloncesto, ya podemos ver algunos amistosos de las diferentes selecciones que participarán. Ya huele a baloncesto, ya se palpa la ilusión por el inicio de una nueva temporada, una temporada llena de ganas de luchar por competir en lo más alto posible, de conseguir esa plaza de preferente tan deseada, y posteriormente mantenerla, luchar por no descender de categoría, por asegurar la permanencia lo antes posible, de luchar por el playoff de ascenso, por llegar a estar entre lo más alto de la tabla y poder disputar las fases finales de Catalunya, o quién sabe, las de Campeonato de España. Ilusiones que todo entrenador que se precie ha tenido en estos momentos de la pretemporada. En la que haces cábalas, números, hipótesis, etc.

Esa sensación de que como entrenador harás todo lo posible por llevar a tu equipo a lo más alto posible es para muchos indescriptible. Para mí, comienza una nueva etapa en la que me convertiré en un aficionado más de este hermoso deporte desde las gradas, lejos del banquillo y de las pistas.

¿Qué siento ahora mismo? Nostalgia, la nostalgia del entrenador que lo ha dado todo y se ha desgastado hasta el punto de necesitar un descanso para que algún día la ilusión que me ha estado invadiendo durante todos estos años, más de 14 sin pausa, vuelva a invadirme y pueda volver a los banquillos con más ganas que nunca.image003

¿Cómo se llega a esta situación? Supongo que es cuestión de prioridades, de éxitos deportivos, temporadas duras en cuanto a jugadores, padres, etc. Todo eso hace mella, hay momentos en las que te afectan de una forma y otras en las que le das más o menos importancia.

Está claro que cuando empiezas con tus primeros equipos con apenas 15-16 años quieres comerte el mundo. Cuando eres ayudante de entrenadores con experiencia en equipos de nivel te sientes como una esponja que quiere absorber todo lo posible. El primer equipo que te dan de entrenador principal,  inviertes todas tus energías  y dan su fruto con éxitos deportivos es una de las sensaciones más grande que he sentido en unos terrenos de juego, más que como jugador.

Creer que se me hace muy cuesta arriba ahora mismo ver como amigos y compañeros inician sus nuevas andaduras con esas ambiciones y ganas. Ahora toca invertir toda esa dedicación al ámbito personal, cosa que me hace también especial ilusión.

Os deseo a todos los que iniciáis la temporada en estas fechas, o los que la empezasteis semanas antes, que se cumplan la mayor parte de vuestros objetivos y que pongáis toda vuestra energía y ganas en trabajar con vuestros jugadores y jugadoras para mejorar tanto dentro como fuera de las pistas de baloncesto.

Y como consejo, si veis que ir a entrenar os resulta una obligación más que un privilegio, que preparar los entrenos se hace una tortura en vez de una ocasión para innovar o crear, que los partidos suponen dejar de hacer otras cosas que os apetezca más, haceros ésta reflexión:

¿Vale la pena seguir entrenando?

Josep R. Gilabert Chaves

Entrenador de baloncesto durante 14 temporadas

Maestro de Educación Física

Elegir una formación e implicarte en ella

Hoy día las opciones para formarse o autoformarse son muchísimas. Algunos dicen que pueden que haya demasiadas y lo que miran de hacer es desprestigiar algunas. Personalmente opino que las opciones que conozco para formarse pueden ser válidas o no serlo en función de lo que se adapten o no a tu situación personal y a tus intereses. Tengas la situación que tengas y busques una formación de un estilo o de otro, lo que es seguro es que tendrás que filtrar entre todas las opciones que encontrarás.

Para realizar este filtrado, cada uno usará los filtros que considere. Personalmente, cada vez que he tenido que elegir, estos tres siempre han estado presentes:

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¿En qué me quiero formar? Puede parecer hasta ridículo pero ¿cuántas veces habéis visto a alguien buscar formaciones en el ordenador y tener bastantes páginas abiertas con formaciones muy distintas o incluso opuestas? Lo he visto y a mí también me ha pasado. Esto suele pasar por dos motivos. Uno es que buscas un curso por motivos erróneos, es decir por obligación o casi. Aquí podrían entrar también las personas que empiezan a realizar cursos de cualquier cosa en vista a acumular méritos en unas futuras oposiciones. El otro motivo es que tengas tantos intereses y curiosidades que te cueste decantarte por algo. Prioriza. No hay más. De forma progresiva ves reduciendo opciones.

¿Cómo me quiero formar? Presencial, semipresencial u online, incluyendo webinars o no. En este apartado las experiencias de cada uno pueden marcar. Mi consejo es que no generalices. Hay de todo. Infórmate, busca referencias, contrasta, mira las fechas…lo básico.

¿Dónde hago la formación? Las experiencias vuelven a marcar. Públicos, privados, centros de formación,… Igual que antes, hay de todo. Cursos en sitios de muy buena calidad que dejan mucho que desear y sitios no muy conocidos con formación de alta calidad. ¿Qué es lo que buscas con la formación? ¿Teoría? ¿Aplicabilidad? ¿Titulitis? Puede que responder esta pregunta te ayude a responder la primera.

Esta es la primera parte. Ahora viene la segunda. Una vez escogida la formación a realizar, toca hacerla. Y aquí la predisposición o actitud de cada uno marca, en función de lo que cada uno entienda por actitud.

Por mi experiencia, cuando me preguntan sobre tal curso o tal formación suelo dividir mi respuesta en la forma en que esta se desarrollaba, el contenido de la misma, la persona formadora o el grupo de formadores y los compañeros.  Por lo general también, cuando hablo de los compañeros la gente se sorprende, no entendiendo que les otorgue tanta importancia.

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Para mi es sencillo, si el grupo está implicado en la formación todos los aprendizajes serán más ricos y las pausas y descansos también serán de alta calidad formativa (para desconectar o para afianzar los aprendizajes). Puede que esto, en las formaciones online sea complicado, no voy a negarlo. Pero en los otros modelos es básico. Se trata de vivir la formación.

Cada uno decide. Cada uno participa en sus experiencias vitales, aunque alguno no sea consciente de ello. Elegir con decisión e implicarte en la decisión tomada. Fácil decirlo y más fácil de hacerlo de lo que puede parecer. ¿Te atreves a intentarlo? Seguro que notarás el cambio.

To be continued or reset

Recordo quan era petit i veia alguna sèrie a la televisió i finalitzant l’episodi hi havia un gir inesperat i tot just en aquell moment apareixia a la part inferior un cartellet que deia to be continued. Em quedava amb aquella sensació de “vull saber-ho ja” que em feia comentar-ho amb la família. Avui dia penso que potser la utilització d’aquest recurs a les series ha passat una mica a millor vida, tret de en moments molt puntuals.

Sempre que hi ha una pausa a l’activitat diària, poden ser unes vacances o dies lliures o algun pont o fins i tot un cap de setmana normal i corrent, a la nostra ment apareixen dues opcions per quan tornem a l’activitat: continuo igual o faig un reset i començo de zero amb un altre enfocament.

Prendre’s pauses per analitzar el que està fet és un bona forma d’aprendre de les teves experiències i aplicar allò après al present. Les pauses ens aporten aire al cervell, nous punts de vista, valorar opcions que potser ficats a la voràgine diària ni ens plantegem. Les pauses ens aporten salut en tots els sentits i des del benestar sempre és més enriquidor avaluar el que et passa. Clar està que per poder gaudir dels beneficis d’aquestes pauses no les has de coaccionar només oferint dues possibles solucions. Menys encara si aquestes dues són contraposades.

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Una clau senzilla per evitar fer aquestes valoracions pràcticament antònimes és variar la forma en que ens les diem a nosaltres mateixos. Hi ha dues formes habituals de fer-ho. Una és utilitzant la “o” (vaig a la muntanya o vaig a la platja) i l’altre és el “però” (m’agradaria fer això però no ho veig clar). La o moltes vegades (no sempre) ens aporta només solucions contraposades, obviant altres possibilitats. El però ens crea un marc d’excuses ideal per no prendre decisions, quedar-nos amb la més còmoda que moltes vegades és la més contraposada a la que realment desitgem. Totes dues les podem fer servir per continuar igual o per reiniciar a voluntat, sempre amb les mínimes conseqüències i limitant les nostres opcions.

Evitar contraposar idees ens crea un altre marc a l’hora d’analitzar les nostres activitats, creant-nos alternatives i noves opcions ja que varia el nostre enfocament inicial. D’escollir una opció passem a enriquir les nostres accions. Un plantejament bastant diferent.

Penso que quan pensem en enriquir les nostres activitats generem un cabal creatiu al que no estem habituats (per desgràcia) que ens il·lusiona i connecta amb nosaltres mateixos i allò que fem. Hi haurà vegades que haurem de contraposar opcions, i ho farem sense problemes ja que abans d’utilitzar el “però” o l”o”, haurem fet servir “i si”, “a més podem”, “també”, etc. Un nou marc davant nostre. Les pauses ens han de crear nous ventalls per enriquir i evolucionar les nostres activitats.

Sacar la basura

¿Alguien no conoce esta expresión? Estoy convencido de que todos las hemos escuchado en algún momento o utilizado. Ya sea en sentido real o en sentido metafórico. Existen muchas frases cortas como esta que están llenas de significado y que pueden dar tanto juego o generar multitud de situaciones.

Vamos a empezar por el sentido real. En este caso se corresponde con llevar los deshechos al contenedor. Sean de la clase que sean y por supuesto al contenedor correspondiente para reciclar y por lo menos en esto, aportar un pequeñísimo grano de arena. Pero realmente, ¿cuántos casos conocemos de discusiones originadas en una vivienda porqué alguno de los ocupantes de la misma no ha sacado la basura? ¿Cuántas discusiones por ver quién la saca, a quién le toca?

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Muchas y seguramente ahora mismo, sentados en el sofá con la tablet, en la silla ante el ordenador o en el metro leyendo esto mediante el smartphone os parecerá algo sumamente ridículo. ¿Pero quién puede discutir por algo así? Si, parece ridículo y lo es. Pero es habitual que cuando existen problemas en una relación, las cosas ridículas, los detalles, son gotas que suman para llenar el vaso. La basura real no es el problema pero ayuda a la metafórica a que esta se muestre y se exprese, por lo general de una forma inadecuada.

Vamos ahora a por el sentido metafórico. Existen diversas definiciones que nos explican y nos hacen entender su importancia para tener una buena salud mental. Se trata de dejar salir aquellas cosas, acciones, conductas,… que hemos percibido y nos reconcomen por dentro afectando a nuestra salud mental ya que están ahí presentes, de forma constante o casi, provocando que mis emociones estén sobreexcitadas, preparadas para hacerme perder el control en el momento en el que perciba algo más del mismo estilo.

¿Y cómo podemos sacar esta basura para que no nos coma por dentro? Existen diversas opciones pero a mí me atraen dos en especial: ser resiliente y tener una buena comunicación asertiva.

La resiliencia es la capacidad del ser humano para sobreponerse a dolores emocionales y a situaciones adversas. Se trata de una capacidad humana que en función de nuestras vidas podemos estar utilizando de forma diaria o puede que únicamente lo hayamos hecho en momentos puntuales. Seguramente no seremos conscientes de que lo que estamos haciendo se llama así (puede que hoy día sí) y lo conoceremos como sobreponerse a las dificultades, salir adelante pase lo que pase o de alguna otra forma más coloquial.

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La comunicación asertiva, para no extenderme, es aquella que te coloca entre la respuesta pasiva y la agresiva ante una situación vivida. Manifiestas tus convicciones y defiendes tus derechos.

Ambos temas son apasionantes y por sí solos tienen interés suficiente para dedicarles más tiempo. Son la base para una buena salud emocional y mental y te permiten no acumular basura como si fueras un contenedor. El color lo eliges tú.

Ya sea real o metafórica se trata de una percepción individual que afecta emocionalmente. Así que, por tu salud, asegúrate de tener algún momento al día para sacar la basura. ¿Cuál de los dos tipos? Eso ya es cosa tuya y de cómo lo gestiones.