Dicen por ahí… Digo yo…

Dicen por ahí  que aceptes lo que tienes y luches para no perderlo pero no trates de cambiar nada a mejor ya que te arriesgas a perder lo que tienes.

Dicen por ahí que más vale pájaro en mano que ciento volando.

Dicen por ahí que contra lo que no puedes luchar lo que tienes que hacer es agachar la cabeza y seguir sin mirar hacia atrás, no vaya a ser que veas alternativas que podrías haber hecho y te arrepientas de algo.

Dicen por ahí que si esa voz estridente y torturadora que a veces escuchas dentro de tu cabeza te dice algo, algo habrás hecho tú para que te lo diga y que lo que te toca es aguantarte y hacerle caso.

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Dicen por ahí que esforzarse al máximo es muy importante siempre y cuando te esfuerces en lo que ellos te han dicho que tienes que lograr.

Dicen por ahí que el que no llora no mama.

Dicen por ahí que dónde fueras haz lo que vieras.

Dicen por ahí que si todos te dicen algo, por algo será.

Dicen por ahí que te dejes llevar por la corriente, si todos hacen lo mismo eso es lo bueno.

Dicen por ahí que los resultados son lo que hablan de tu trabajo, da igual las formas, los resultados son lo que la gente recuerda.

Dicen por ahí….

Dicen sin parar de decir y tú tienes que escuchar sin pararte a pensar,  ya que ya lo han hecho ellos por ti.

Y digo yo, ¿por qué no hablar uno mismo en lugar de escuchar lo que otros dicen por ti?

Digo yo que cada uno piensa y actúa en función del contexto de lo que vive y como lo percibe, así que no existe respuesta, acción, sentimiento o pensamiento perfecto para cada situación.

Digo yo que como todos somos diferentes, todos tenemos derecho a decidir en función de nuestros pensamientos, valores y sentimientos y que lo que tengo que hacer es ser congruente con ellos, con los míos, y si puede ser con lo del resto mejor ya que no dejo de ser un animal social.

Digo yo que si no me gusta lo que veo puedo mirar de cambiarlo y si para ello me equivoco, ¿dónde está el drama? Pruebo otra forma.

Y también puedo decir yo sin parar, pero lo que puede resumirlo todo es:

Digo yo que si cada uno se centra en su proceso de vivir y se dice a sí mismo lo que quiere escuchar, seguro que encontrará alternativas para crear sus propias estructuras acordes a los diferentes contextos y ser él mismo en todo lo que haga.

¡Digo yo que es así de fácil!

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La evolución de la defensa natural

Si miramos los inicios de cualquier niño/a que juegue a básquet a la edad  comprendida entre 5-6 años deberíamos ver un barullo de niños detrás del único centro de atención que es la pelota. Los entrenadores intentamos ir dando pautas para estructurar toda esa energía y vamos diciendo en ataque que los niños se desmarquen para poder mover el balón a través de pases y que sea posible el bote. En defensa vamos haciendo lo que el ataque nos pide y lo primero que decimos es que cada uno defienda a uno para poder estructurarlo.la foto (1)

A partir de ahí vemos como los niños corren detrás del que le ha dicho su entrenador sin mirar la pelota  y por todo el campo aunque su jugador corra en círculos. En ese momento intentamos que aparte de defender al suyo intente no perder de vista la pelota. Pero una vez conseguimos que cada uno defienda al suyo y que no pierdan de vista la pelota introducimos el concepto de defender la canasta. Hasta aquí todo perfecto. Los niños, sean como sean, defienden al suyo, la pelota y el aro todo el campo.

El problema creo empieza cuando en un partido un equipo es muy superior al otro y de repente los entrenadores decimos eso de: “media pista” con lo que los jugadores se miran entre ellos y miran al entrenador contrariados ante la nueva consigna y allá van ellos a la línea exacta del medio campo formando una barrera inexpugnable esperando a su presa que no es otra que la pelota. El juego se torna caótico y los pobres niños que intentan atacar ven como cada vez que llegan a medio campo le roban el balón y meten canasta fácilmente, con lo que optan muchas veces por quedarse parados como si pudieran acabar el partido en ese mismo instante.

Des de mi modesta opinión, creo que debemos aprovechar a toda costa este carácter innato de los niños de defender toda la pista a sus jugadores y no echarlos atrás a esperar y descansar, ya que después cuando un entrenador de cadete, por ejemplo, les pide ese trabajo muchos niños ya no se ven capaces. Si vemos partidos de alto nivel los jugadores después de meter canasta no corren atrás sin más. Hacen un balance al jugador e intentan que nunca un jugador esté cómodo en el campo.

la fotoPor tanto, creo que podemos ofrecer desde los banquillos a esos niños que empiezan a jugar alternativas entre la muralla del medio campo y asfixiar a aquellos que están empezando a jugar. Unas buenas fórmulas que he experimentando es decirle a los niños que no pueden robar balón hasta medio campo o línea de 3…Los niños deben seguir a sus jugadores y estar siempre cerca de ellos defendiéndolos pero sin robar. También se les puede decir que no roben los pases, o que roben sólo al pasar, o al entrar en la línea de triple… Vamos en definitiva, cada equipo evoluciona a su nivel.

Para la mayoría de clubes su identidad es muy importante, y esta es una manera quizás de crear una identidad de club. Conseguir que en el ADN del jugador de ese club sea ser agresivo a balón, ser intenso y constante. Todos firmaríamos por que nos llegaran jugadores así. ¡Un saludo a todos!

Mario Lousame

Entrenador de baloncesto