Sacar la basura

¿Alguien no conoce esta expresión? Estoy convencido de que todos las hemos escuchado en algún momento o utilizado. Ya sea en sentido real o en sentido metafórico. Existen muchas frases cortas como esta que están llenas de significado y que pueden dar tanto juego o generar multitud de situaciones.

Vamos a empezar por el sentido real. En este caso se corresponde con llevar los deshechos al contenedor. Sean de la clase que sean y por supuesto al contenedor correspondiente para reciclar y por lo menos en esto, aportar un pequeñísimo grano de arena. Pero realmente, ¿cuántos casos conocemos de discusiones originadas en una vivienda porqué alguno de los ocupantes de la misma no ha sacado la basura? ¿Cuántas discusiones por ver quién la saca, a quién le toca?

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Muchas y seguramente ahora mismo, sentados en el sofá con la tablet, en la silla ante el ordenador o en el metro leyendo esto mediante el smartphone os parecerá algo sumamente ridículo. ¿Pero quién puede discutir por algo así? Si, parece ridículo y lo es. Pero es habitual que cuando existen problemas en una relación, las cosas ridículas, los detalles, son gotas que suman para llenar el vaso. La basura real no es el problema pero ayuda a la metafórica a que esta se muestre y se exprese, por lo general de una forma inadecuada.

Vamos ahora a por el sentido metafórico. Existen diversas definiciones que nos explican y nos hacen entender su importancia para tener una buena salud mental. Se trata de dejar salir aquellas cosas, acciones, conductas,… que hemos percibido y nos reconcomen por dentro afectando a nuestra salud mental ya que están ahí presentes, de forma constante o casi, provocando que mis emociones estén sobreexcitadas, preparadas para hacerme perder el control en el momento en el que perciba algo más del mismo estilo.

¿Y cómo podemos sacar esta basura para que no nos coma por dentro? Existen diversas opciones pero a mí me atraen dos en especial: ser resiliente y tener una buena comunicación asertiva.

La resiliencia es la capacidad del ser humano para sobreponerse a dolores emocionales y a situaciones adversas. Se trata de una capacidad humana que en función de nuestras vidas podemos estar utilizando de forma diaria o puede que únicamente lo hayamos hecho en momentos puntuales. Seguramente no seremos conscientes de que lo que estamos haciendo se llama así (puede que hoy día sí) y lo conoceremos como sobreponerse a las dificultades, salir adelante pase lo que pase o de alguna otra forma más coloquial.

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La comunicación asertiva, para no extenderme, es aquella que te coloca entre la respuesta pasiva y la agresiva ante una situación vivida. Manifiestas tus convicciones y defiendes tus derechos.

Ambos temas son apasionantes y por sí solos tienen interés suficiente para dedicarles más tiempo. Son la base para una buena salud emocional y mental y te permiten no acumular basura como si fueras un contenedor. El color lo eliges tú.

Ya sea real o metafórica se trata de una percepción individual que afecta emocionalmente. Así que, por tu salud, asegúrate de tener algún momento al día para sacar la basura. ¿Cuál de los dos tipos? Eso ya es cosa tuya y de cómo lo gestiones.

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La leyenda del nuevo entrenador

La noticia corre como la pólvora. Ya es oficial, ya no es un rumor del que se habla en los corrillos. Es una realidad. Llega un nuevo entrenador al club, un nuevo entrenador para un equipo. Puede que si el entrenador ya forma parte del club, también se pueda aplicar, pero lo que voy a explicar pasa sobretodo con las nuevas llegadas a los clubes. Se trata de la leyenda del nuevo entrenador.

Vaya por delante que esto siempre ha existido, a todos los niveles competitivos y en todos los deportes. Hoy día, como casi todo, esta leyenda está aún más potenciada, para bien o para mal, ya que las nuevas tecnologías e internet hacen que la información esté al alcance del que la busca y sabe filtrar el torrente indiscriminado que encontrará.

Están las dos versiones, las que siempre están en toda situación debido a esa gran habilidad humana para juzgarlo todo sin necesidad de disponer de una gran información. Y por supuesto, etiquetar a posteriori para hacer la gracia completa. Versión positiva o versión negativa. Pero en realidad de lo que voy a hablar es de como actuamos los entrenadores protagonistas en esta nueva situación, al margen de la posible etiqueta. Es decir, actitudes y conductas concretas que más de uno tiene.

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En muchas ocasiones estos entrenadores actúan desde una presupuesta superioridad ante el resto. Si me habéis fichado será por algo así que estoy en un plano superior al vuestro. Si a esto le sumamos la tendencia cada vez más obsesiva de muchos entrenadores de que su forma de entender el deporte es la correcta, encontramos un coctel inicial con alto grado de explosividad.

Esto se traduce en cambiar explicaciones de ejercicios que los jugadores o jugadoras ya han realizado con anterioridad y cuando te lo comentan, dar una respuesta del estilo “ahora lo llamaremos así, ya que yo siempre lo he llamado así” o vender actividades como si fueran la panacea del deporte y que ellos son los únicos o únicas que los conocen y utilizan para acabar haciendo un ejercicio clásico…con suerte añadiendo una posible variante que puede ser también clásica.

Otro aspecto a tener en cuenta y que se suele producir, principalmente en entrenadores nuevos en el club, si ya forman parte no suele ser tan habitual, es el respeto a lo anterior. Es decir, frases del estilo esto así no se hace o ¿pero quién te ha enseñado esto? ¡Vaya tela! También están los que estas frases u otras semejantes las dan a entender con un desprecio claro.

Todo esto afecta a las relaciones que existen dentro de todo deporte o de todo club: entre entrenadores, con las familias, con la dirección técnica y con las directivas. Pero en mi opinión principalmente entorpece con la que debería ser la principal. La del entrenador con los jugadores a los que entrena, con los que debe convivir y ayudar a su mejora y a cumplir los objetivos que ellos tengan, además de otros según el caso.

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No existe la leyenda del nuevo entrenador. Puede haber cosechado éxitos o fracasos (lo que cada uno entienda por éxito o fracaso) pero todo hay que valorarlo dentro de la justa medida en la que hay que valorar los pasados. El presente es el que crea el futuro y la actitud y las conductas de este son las que crearán el futuro.

Puede que alguno diga que esto no pasa. Sabe que no es verdad y que hay muchas formas de demostrar la falta de respeto por parte de un recién llegado. El ego de algunos se engrandece rápido y a partir de ahí viene todo. Una cosa es aportar a tu nuevo club y otra exigir cambios. Los clubes no dejan de ser un sistema en el que pueden entrar y salir diversas personas. Ir contra el sistema no es la forma de hacerlo evolucionar. Puede funcionar pero seguramente todo será más traumático.

Todo entrenador cuando llega nuevo a un club o a un equipo, al margen de su experiencia, debe actuar en favor de los valores deportivos básicos. Uno de ellos es la confianza, seguramente la base de todo, para establecer las distintas reflexiones. La confianza desde el respeto mutuo es mucho más enriquecedora que desde la superioridad.

Demasiado pronto. De la escuela al instituto

Con cada cambio legislativo educativo estamos en las mismas de siempre. Los criterios que se siguen nunca son estrictamente educativos, las leyes están hechas desde los despachos y no desde la realidad y por supuesto no están dotadas del presupuesto económico para ponerlas en práctica, estés de acuerdo con ellas o no lo estés.

Una de esas leyes, la LOGSE, introdujo diferentes novedades, siendo una de ellas la enseñanza obligatoria hasta los 16 años. La estructura quedó en Educación Infantil y Primaria y Educación Secundaria Obligatoria. Este cambio también provocó la llegada de los niños y niñas de 12 años al instituto y no con 14 como pasaba hasta entonces. Esto es algo que las siguientes leyes educativas no han tocado.

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Personalmente fui protagonista de ese cambio educativo. Cursé 8º de EGB y posteriormente 3º de ESO. Fue en Bachillerato cuando desembarcaron los primeros alumnos de 1º de ESO en mi instituto. Posteriormente, gracias a mis profesiones, he tenido contacto de forma permanente con este cambio. Como maestro de primaria me he encontrado y conversado con más de un ex alumno/a de primaria y con alguna familia. La conclusión en la mayoría de ocasiones y por todas las partes implicadas es la misma: es un cambio de institución educativa que se produce demasiado pronto.

Vaya por delante que los culpables no son ni los colegios ni los institutos. Simplemente son dos entornos muy diferentes, un cambio excesivamente brusco para los alumnos. En sus inicios, los tutores de 1º y 2º de ESO provenían de la antigua EGB, tenían otra forma de proceder e incluso de tratar a los alumnos. Aunque por desgracia también hay muchos que no, dedicarse a la primaria suele ser más vocacional que a la secundaria. Además, por más que se ataque a la formación del profesorado de primaria, está más enfocada a la educación que la gran mayoría de formaciones, por más máster que se le añada para poder impartir clases. Y esto se nota, le pese a quien le pese.

Otro aspecto es la tutoría. Por lo general, en primaria los alumnos pasan una gran parte del tiempo con su tutor. En secundaria esto se ve reducido al mínimo en muchos casos. La falta de referentes en secundaria es una de las quejas que más me han transmitido, principalmente referentes adultos a nivel humano.

Esos referentes adultos son sustituidos en demasiadas ocasiones por los adolescentes con los que conviven en el instituto. Niños y niñas de 12 años comparten sus vivencias con adolescentes de 16, 17 y 18 años. Los intereses son muy diferentes y la forma de actuar también lo es, pero algunos los acogen como modelos a seguir. Además hay que sumar las tecnologías de comunicación que se utilizan y las redes sociales. Estas redes multiplican exponencialmente cualquier aspecto vivido ejerciendo en muchos casos una presión inapropiada para estos preadolescentes.

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Todo este coctel hace que los niños y niñas de 12 años se vean forzados a madurar de forma prematura. Esto es algo observable en su forma de vestir, de relacionarse, en el vocabulario que utilizan…en sus conductas y actitudes ante lo que viven.

Hay muchos cambios a asimilar en poco tiempo que cada uno intenta sobrellevar a su manera, con los recursos de los que dispone. La sensación de abandono a su suerte está presente en muchos y ya no les deja de acompañar hasta que acaban su periodo formativo obligatorio. No tengo muy claro que esta sea la mejor manera de que los niños y niñas maduren.

¿Qué fomentamos?

Temporada tras temporada, curso tras curso voy observando algo que por lo menos a mi me preocupa. Entre otras cosas, me preocupa porque está aceptado como algo habitual e incluso considerado como algo bueno. Me refiero a disculparse ante un compañero o más de uno después de cometer un error en un pase, fallar una jugada clara, etc.

Vaya por delante que lo que me preocupa no es que esta situación se reproduzca en entrenamientos y partidos de equipos de deportes de equipo de formación o en la práctica de deportes colectivos en las clases de educación física o en los momentos de patio en los que se juega a estos deportes. Lo que me preocupa es que esta forma de proceder esté extendida y otras no. Otras que, en mi opinión, son por lo menos igual de importantes y que pienso que serían más beneficiosas socialmente.

Por ejemplo, un jugador de un equipo de fútbol que pide perdón a sus compañeros por fallar una situación clara de gol. Sin embargo, no lo hace al compañero al que le recrimina lo que él considera un mal pase. O una jugadora de baloncesto que se disculpa por no ver a una compañera en una clara ventaja pero no lo hace ante la compañera a la que le ha gastado una “broma” en el vestuario. O un niño que juega en el patio y se disculpa e incluso pone una cara de sentirse muy mal por no haber sido capaz de controlar un balón pero segundos más tarde es capaz de pelearse con un contrario por si ha sido fuera de uno o de otro.principal-EMPATÍA

Comentando casos como estos con compañeros, una respuesta que suelo escuchar es que es una cuestión de empatía: una cosa es reaccionar ante los sentimientos de uno mismo y otra con los de las personas de nuestro entorno y relacionarnos con ellos. Pienso que existen otros factores, pero estoy básicamente de acuerdo en que probablemente en la mayoría de los casos, este sea el principal.

Realmente pienso que la sociedad se llena la boca con la palabra empatía pero no hace todo lo que tiene en su mano para fomentarla y de verdad crear una sociedad empática real. ¿Alguien podría decirme ejemplos de acciones o personalidades que transmitan un modelo claro de actitud empática que se hayan fomentado últimamente? Puede que alguien sea capaz de decir alguno…

Lo que no paramos de observar por demasiados sitios son ejemplos de egoísmo. Miremos a donde miremos no paran de salir de debajo de las piedras. ¿Alguien podría decirme ejemplos de acciones o personalidades que transmitan un modelo claro de egoísmo, de cubrirse sus espaldas y darle igual las del resto? Seguramente, muchos sean capaces de enumerar unos cuantos…

Esto no es bueno y debe cambiar. Nuestro margen de actuación en según qué aspectos no es grande pero es exclusivo cuando se refiere a nuestra forma de actuar y fomentar las actitudes que más beneficiosas socialmente nos pueden interesar. Las personas e interesarnos por ellas, ponernos en su lugar de verdad es imprescindible para nuestro crecimiento social.

Debe ser muy aburrido

Aprender, curiosear, investigar, analizar, experimentar, decidir, equivocarme, asumir las consecuencias de lo que hago,…es algo presente en mi día a día. Procuro trabajar mi imaginación para que esta vaya creciendo y desarrollándose todo lo posible. Aún y así, no puedo imaginarme un día sin realizar todas las acciones que antes he escrito y algunas otras que no he puesto para no alargar la lista.

Existen personas que transmiten que todas estas acciones que enriquecen la vida de la mayoría, las tienen superadas y no le son necesarias para nada. Nacieron sabiendo o eso es lo que parece. Son esas clásicas personas que cuando alguien nuevo llega a su entorno, principalmente el entorno profesional/laboral, y se trata de una persona con poca o nula experiencia, lo primero que hacen es recalcar todo lo que esta persona no sabe hacer y el trabajo le exigirá, sus carencias profesionales.Sabelotodo

Aportaciones del tipo ¿Esto no lo has hecho nunca?, ¿No sabes cómo funciona este …?, ¿Nunca has trabajado en un sitio como este? Y otras por el estilo. Declaraciones que no pretenden ayudar precisamente a la persona recién llegada. No tengo claro que objetivo persiguen expresando estas opiniones. ¿Reafirmarse en su posición? ¿Alertar al nuevo para que valore la dificultad del puesto? Si que tengo claro que no se trata de una posición empática con el nuevo o la nueva y que claramente olvidan que ellos se encontraron en la misma situación. En algún momento, también fueron los nuevos, los recién llegados.

¿Qué puede pasar si, en estas situaciones, la persona acabada de llegar no tiene un buen nivel de autoestima y autoconfianza en sus capacidades y posibilidades de adaptación? Nada bueno. Lo que esta persona recibe no es una agradable bienvenida y esto se suma a las posibles dudas, presión sobre uno mismo para demostrar su valía profesional,…que toda nuevo en un sitio tiene.

Existen conceptos que no se pueden mezclar. No haber hecho una cosa nunca no quiere decir que no seas capaz de hacerlo bien hecho. Esta idea sobrevuela sobre la cabeza de estas personas que lo saben todo. La capacidad de aprendizaje de una persona no es algo de lo que se pueda dudar sin razones fundadas. Es más, en muchas ocasiones y en según qué situaciones, esta capacidad de aprendizaje es capaz de sorprender hasta a los propios protagonistas.

Cuando se produce un cambio, una nueva situación, todos los implicados deben afrontarla. Cada uno decide la forma. Te puedes oponer al cambio, resistirte, pero en la mayoría de ocasiones si el cambio ya se ha iniciado o producido en su totalidad la opción de volver a la situación anterior no es una posibilidad. Otra opción es percibir el cambio como una nueva oportunidad. Una opción de aprender cosas nuevas, crecer, desarrollarse, descubrir posibles nuevas sinergias. Para esto es necesario disponer de una mente abierta a estas situaciones. Desde este enfoque, lo que ocurra en la nueva realidad se percibirá como una nueva ocasión de mejorar y enriquecerse, no como una amenaza a mi status.

Vivir diariamente sin querer incorporar nuevas experiencias, sin asumir riesgos, percibiendo toda novedad desde un punto de vista negativo, debe ser como mínimo aburrido. Y claro, cuando el nuevo o la nueva, hacen caso omiso de sus negros pronósticos y simplemente acepta la nueva realidad y la aprovecha para aprender, desarrollarse y poner en práctica sus aptitudes e incluso aprender nuevas, genera sorpresa. Incredulidad por asumir de forma natural lo que para otro era imposible por no haberlo realizado antes.mentoring

Existen demasiadas personas que viven y se relacionan desde esta postura, lo saben todo y han olvidado como lo aprendieron ellos. Seguramente si fueran más abiertos al cambio, incluyeran más flexibilidad a sus pensamientos y conductas, confiaran más en la gente, todo sería más enriquecedor. Puede que hasta más divertido.