La nostalgia del entrenador

Se acaba el verano, las vacaciones llegan a su fin, la playa y los chiringuitos cada vez se ven más lejos. Algunos diréis que aún se pueden aprovechar los últimos días de agosto y los primeros de septiembre, pero para los que hemos sido entrenadores de baloncesto, empieza una nueva temporada. Concretamente la pretemporada. Esa parte de la temporada en la que acortamos nuestras vacaciones, en especial para todos aquellos que preparen fases de preferente de cadetes y/o junior. Esa parte en la que dejamos de quedar para ir a la playa porque debemos aprovechar las mañanas para hacer la preparación física fuera de pista, excepto para algunos privilegiados que pueden disponer de pistas en meses de agosto donde la mayoría de centros deportivos municipales permanecen cerrados por vacaciones. Además de realizar entrenos dobles por la mañana y por la tarde para llegar lo más en forma posible a disputar en 4 días entre 4 y 5 partidos y lograr la ansiada plaza de preferente.image001

Para los que no disputen fases igualmente es momento de inicios de entrenos, de preparación de la temporada, de buscar las mejores ejercicios para trabajar a la intensidad adecuada para poner a tono a nuestros jugadores y jugadoras y evitar lesiones.

Es tiempo en el que ya se conocen algunos calendarios, donde ya se preparan las jornadas más decisivas e importantes donde se decidirá el devenir del resto de la temporada. De realizar  partidos amistosos, torneos de inicio de temporada, etc.

Además se acerca el inicio de la Eurocopa 2015 de Baloncesto, ya podemos ver algunos amistosos de las diferentes selecciones que participarán. Ya huele a baloncesto, ya se palpa la ilusión por el inicio de una nueva temporada, una temporada llena de ganas de luchar por competir en lo más alto posible, de conseguir esa plaza de preferente tan deseada, y posteriormente mantenerla, luchar por no descender de categoría, por asegurar la permanencia lo antes posible, de luchar por el playoff de ascenso, por llegar a estar entre lo más alto de la tabla y poder disputar las fases finales de Catalunya, o quién sabe, las de Campeonato de España. Ilusiones que todo entrenador que se precie ha tenido en estos momentos de la pretemporada. En la que haces cábalas, números, hipótesis, etc.

Esa sensación de que como entrenador harás todo lo posible por llevar a tu equipo a lo más alto posible es para muchos indescriptible. Para mí, comienza una nueva etapa en la que me convertiré en un aficionado más de este hermoso deporte desde las gradas, lejos del banquillo y de las pistas.

¿Qué siento ahora mismo? Nostalgia, la nostalgia del entrenador que lo ha dado todo y se ha desgastado hasta el punto de necesitar un descanso para que algún día la ilusión que me ha estado invadiendo durante todos estos años, más de 14 sin pausa, vuelva a invadirme y pueda volver a los banquillos con más ganas que nunca.image003

¿Cómo se llega a esta situación? Supongo que es cuestión de prioridades, de éxitos deportivos, temporadas duras en cuanto a jugadores, padres, etc. Todo eso hace mella, hay momentos en las que te afectan de una forma y otras en las que le das más o menos importancia.

Está claro que cuando empiezas con tus primeros equipos con apenas 15-16 años quieres comerte el mundo. Cuando eres ayudante de entrenadores con experiencia en equipos de nivel te sientes como una esponja que quiere absorber todo lo posible. El primer equipo que te dan de entrenador principal,  inviertes todas tus energías  y dan su fruto con éxitos deportivos es una de las sensaciones más grande que he sentido en unos terrenos de juego, más que como jugador.

Creer que se me hace muy cuesta arriba ahora mismo ver como amigos y compañeros inician sus nuevas andaduras con esas ambiciones y ganas. Ahora toca invertir toda esa dedicación al ámbito personal, cosa que me hace también especial ilusión.

Os deseo a todos los que iniciáis la temporada en estas fechas, o los que la empezasteis semanas antes, que se cumplan la mayor parte de vuestros objetivos y que pongáis toda vuestra energía y ganas en trabajar con vuestros jugadores y jugadoras para mejorar tanto dentro como fuera de las pistas de baloncesto.

Y como consejo, si veis que ir a entrenar os resulta una obligación más que un privilegio, que preparar los entrenos se hace una tortura en vez de una ocasión para innovar o crear, que los partidos suponen dejar de hacer otras cosas que os apetezca más, haceros ésta reflexión:

¿Vale la pena seguir entrenando?

Josep R. Gilabert Chaves

Entrenador de baloncesto durante 14 temporadas

Maestro de Educación Física

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Preocupados por la imagen

Existen profesiones es las que la imagen exterior proyectada es un factor determinante para poder ejercerla con éxito. Cada día esto se extiende a más profesiones, como si todo se convirtiera en un mercado continuo. Eres lo que vendes o lo que los demás perciben que eres en función de lo que vendas. Ya escribí sobre este tema hablando sobre entrenadores en Confundiendo lo importante. ¿Pero esto debe formar parte del día a día de una escuela?

Como en la mayoría de cosas, hay de todo por todos sitios. También existen diferencias entre colegios públicos, concertados y privados. Otro aspecto que suele influir es el sitio en el que el colegio este ubicado y el perfil de las familias que forman parte de la comunidad educativa que forma todo colegio.

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Muchas veces los maestros se ven obligados a realizar según qué actividades por designios de la escuela en la que trabajan. También puede influir en estos casos la inspección educativa correspondiente. El objetivo es buscar la visibilidad del colegio mediante actividades a las que las familias tengan acceso de forma directa. Una forma de publicidad ante la sociedad, en función de la repercusión que tengan las actividades.

En otras ocasiones son los propios maestros los que complican una actividad educativa concreta. Cambian el objetivo de la misma o priorizan aspectos secundarios de esta. Varían los aspectos más visibles para los ojos externos al colegio. Los priorizan ante otros y les dedican un tiempo excesivo. También están los maestros que descuidan su día a día pero que en las ocasiones puntuales de imagen exterior rinden muy por encima de su media habitual.

No estoy ni a favor ni en contra de realizar alguna actividad de cara a las familias. Lo que sí que tengo claro es que no deben ser estas actividades las prioritarias dentro de un centro escolar. Si que pienso que debe existir alguna en la que las familias formen parte activa de la actividad, como parte imprescindible en el proceso de aprendizaje que son. El resto de actividades que se muestran, el simple hecho de mostrarlo en público es una parte más de la actividad, no la principal. Incluso deberíamos tener presente que todo trabajo que se realiza en una escuela, tarde o temprano es mostrado en público. Aunque esto puede ocurrir años más tarde, el día a día en las escuelas es lo realmente importante para la formación de los niños y niñas.

La clave para mí no está en la cantidad de actividades que se muestran sino más bien en la participación en las mismas. Las familias no deben estar limitadas a ser espectadores de conciertos, danzas o pasearse por la escuela para mirar trabajos. Hay que implicarlos y esta parte la echo de menos en muchos colegios que si que se preocupan de esta imagen pública. Es como si olvidaran que la familia es la principal fuente educadora de los niños/as.

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Aquí las diferencias entre los diferentes centros y sus características son abismales. Existen centros que por más que lo intenten de diferentes formas no consiguen implicar a las familias. Se ve en cosas tan sencillas como no conseguir tener una AMPA por falta de madres y padres. Otros sin embargo no quieren encauzar el gran potencial familiar que tienen en su entorno simplemente para marcar una distancia. Sin embargo algunos de estos son superactivos en sus webs y blogs y cuando organizan algo interno, lo primero que hacen es encargar a alguien las fotos y la publicación de las mismas en sus respectivos medios.

En una sociedad en la que se valora tanto la imagen, las escuelas deben marcar un estilo propio, ser referentes. Tener claro el objetivo primordial de su existencia, sus compromisos sociales, etc. pero ante todo el compromiso, deber, obligación de realizar el mejor trabajo posible para que sus alumnos se desarrollen al máximo de su potencial. Esta es su labor y este cometido es el que conformará su imagen exterior por encima de otras actividades publicitarias realizadas.