Elegir una formación e implicarte en ella

Hoy día las opciones para formarse o autoformarse son muchísimas. Algunos dicen que pueden que haya demasiadas y lo que miran de hacer es desprestigiar algunas. Personalmente opino que las opciones que conozco para formarse pueden ser válidas o no serlo en función de lo que se adapten o no a tu situación personal y a tus intereses. Tengas la situación que tengas y busques una formación de un estilo o de otro, lo que es seguro es que tendrás que filtrar entre todas las opciones que encontrarás.

Para realizar este filtrado, cada uno usará los filtros que considere. Personalmente, cada vez que he tenido que elegir, estos tres siempre han estado presentes:

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¿En qué me quiero formar? Puede parecer hasta ridículo pero ¿cuántas veces habéis visto a alguien buscar formaciones en el ordenador y tener bastantes páginas abiertas con formaciones muy distintas o incluso opuestas? Lo he visto y a mí también me ha pasado. Esto suele pasar por dos motivos. Uno es que buscas un curso por motivos erróneos, es decir por obligación o casi. Aquí podrían entrar también las personas que empiezan a realizar cursos de cualquier cosa en vista a acumular méritos en unas futuras oposiciones. El otro motivo es que tengas tantos intereses y curiosidades que te cueste decantarte por algo. Prioriza. No hay más. De forma progresiva ves reduciendo opciones.

¿Cómo me quiero formar? Presencial, semipresencial u online, incluyendo webinars o no. En este apartado las experiencias de cada uno pueden marcar. Mi consejo es que no generalices. Hay de todo. Infórmate, busca referencias, contrasta, mira las fechas…lo básico.

¿Dónde hago la formación? Las experiencias vuelven a marcar. Públicos, privados, centros de formación,… Igual que antes, hay de todo. Cursos en sitios de muy buena calidad que dejan mucho que desear y sitios no muy conocidos con formación de alta calidad. ¿Qué es lo que buscas con la formación? ¿Teoría? ¿Aplicabilidad? ¿Titulitis? Puede que responder esta pregunta te ayude a responder la primera.

Esta es la primera parte. Ahora viene la segunda. Una vez escogida la formación a realizar, toca hacerla. Y aquí la predisposición o actitud de cada uno marca, en función de lo que cada uno entienda por actitud.

Por mi experiencia, cuando me preguntan sobre tal curso o tal formación suelo dividir mi respuesta en la forma en que esta se desarrollaba, el contenido de la misma, la persona formadora o el grupo de formadores y los compañeros.  Por lo general también, cuando hablo de los compañeros la gente se sorprende, no entendiendo que les otorgue tanta importancia.

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Para mi es sencillo, si el grupo está implicado en la formación todos los aprendizajes serán más ricos y las pausas y descansos también serán de alta calidad formativa (para desconectar o para afianzar los aprendizajes). Puede que esto, en las formaciones online sea complicado, no voy a negarlo. Pero en los otros modelos es básico. Se trata de vivir la formación.

Cada uno decide. Cada uno participa en sus experiencias vitales, aunque alguno no sea consciente de ello. Elegir con decisión e implicarte en la decisión tomada. Fácil decirlo y más fácil de hacerlo de lo que puede parecer. ¿Te atreves a intentarlo? Seguro que notarás el cambio.

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